Clasificación de Hidratación



Hidratación – condición de estar hidratado
Normohidratación – presentar equilibrio hídrico
Hiperhidratación – balance hídrico positivo, existe un exceso de agua
Hipohidratación – balance hídrico negativo, existe una falta de agua
Deshidratación– proceso de pérdida de agua corporal
Rehidratación– proceso de ganancia de agua corporal
¿Por qué se mide el estado de hidratación?

Una hidratación adecuada, lo que con frecuencia se denomina normal hidratación, es importante para la salud y el bienestar. Incluso pequeñas pérdidas de agua corporal pueden afectar de forma negativa al músculo en cuanto a la fuerza, la resistencia y la captación máxima de oxígeno.1,2 El estado de hidratación puede medirse:

    En el laboratorio de análisis, para evaluar los efectos de distintas bebidas isotónicas, dietas o sesiones de entrenamiento
    En el ámbito clínico, para asegurar el bienestar de los pacientes
    En el ámbito castrense, para asegurar que el personal es capaz de desempeñar sus actos de servicio manteniendo un buen estado de salud
    En los acontecimientos deportivos importantes, para procurar que los deportistas desarrollen toda su capacidad
    En el domicilio, para comprobar si algún miembro de la familia, especialmente los ancianos y los niños.

Entonces, ¿qué métodos deben utilizarse en cada situación?
¿Dónde se encuentra el agua del organismo?

El agua representa entre el 50 % y el 65 % de la masa total del cuerpo. Se encuentra en el interior de las células, el tejido muscular, el intestino, los órganos más importantes e incluso en la grasa (tejido adiposo), que contiene entre un 10 % y un 20 % de agua

Métodos para calcular el estado de hidratación

Resulta difícil medir el estado de hidratación porque se trata de un proceso dinámico; es decir, se modifica de forma constante y varía en cada individuo. Otro problema es que en muchas pruebas para medir el estado de hidratación lo que en realidad se examina es «la variación» en vez del grado absoluto de hidratación.

Masa corporal

En general, se admite que las variaciones agudas de la masa corporal que ocurren en un breve espacio de tiempo se deben a la pérdida o la ganancia de agua corporal. Dado que 1 ml de agua tiene una masa de 1 g,5 las variaciones de la masa corporal pueden utilizarse para cuantificar la ganancia y la pérdida de agua. En un estudio llevado a cabo en soldados bien hidratados sometidos a una actividad física en ambientes cálidos, 6 se constató una variabilidad diaria del 1 % mientras que en otros estudios se observaron cifras promedio del 0,3 %7 y 0,1 %8. Sin embargo, en el último caso, la variación individual estuvo comprendida entre -800 g y +800 g en los individuos con valores de masa corporal de 53 kg a 68 kg.

Sangre

Es fácil obtener muestras de sangre, donde el líquido se encuentra tanto en los eritrocitos (intracelular) como en el plasma (extracelular). Las variaciones del volumen y la composición de la sangre reflejan las variaciones del estado de hidratación. Los análisis de sangre empleados para evaluar el grado de hidratación suelen incluir lo siguiente:

    Concentración de hemoglobina y hematocrito
    Concentración de sodio
    Osmolalidad (medida de la concentración de soluto)

Debido a la variación individual, conviene no fiarse de una única medición del grado de hidratación. Así por ejemplo, en un estudio en el que los sujetos presentaban una deshidratación de entre el 2 % y el 7 % de la masa corporal, algunos valores de la osmolalidad plasmática estuvieron, no obstante, dentro del intervalo de normalidad.

Orina

También es fácil obtener muestras de orina, aunque la recogida de orina de 24 horas puede resultar molesta para algunas personas. Puesto que el organismo necesita eliminar diariamente el exceso de soluto, los riñones responden a las variaciones del estado de hidratación aumentando o disminuyendo el volumen de orina que producen. Esto contribuye a mantener la volemia dentro de la normalidad y, por consiguiente, la presión arterial.

El examen del color de la orina se emplea en muchos ámbitos. Este parámetro viene determinado fundamentalmente por la cantidad de urocromo que contiene la orina. El color es muy claro cuando se producen volúmenes grandes de orina y ésta se encuentra diluida. En cambio, el color es oscuro cuando los volúmenes de orina son pequeños y ésta se encuentra concentrada. Los trabajos de investigación confirmaron la existencia de relaciones lineales entre el color de la orina y su densidad así como entre el color de la orina y su conductividad.Por tanto, el examen del color de la orina se considera un método aceptable para calcular el estado de hidratación en los ámbitos deportivos y laborales si no hace falta un alto grado de precisión en la medición o en caso de solicitar una autoevaluación.
 
Saliva

El flujo, la osmolalidad y la composición de la saliva se han reconocido como posibles marcadores del estado de hidratación. La osmolalidad de la saliva aumenta en los casos de deshidratación aguda (pérdida del 4 % de la masa corporal) provocada por la actividad física en ambientes cálidos; sin embargo, existe una gran variabilidad en cuanto a la respuesta de los individuos. Asimismo, la osmolalidad de la saliva puede verse modificada por un enjuague bucal de corta duración con agua, hecho que lo convierte en un marcador poco fiable del estado de hidratación.
Selección de los métodos adecuados

No existe un único método sistemático y fiable para medir el grado de hidratación; por tanto, o se admite el uso de un método de poca precisión (p. ej., en caso de realizar una evaluación general del estado de hidratación propio o el de un amigo o familiar) o bien se debe utilizar una combinación de varios métodos.

Ámbito domiciliario: el color y el volumen de la orina serían métodos aceptables para calcular el estado de hidratación, así como llevar un diario de la cantidad de líquido consumida. Existen gráficos de color que permiten examinar el color de las muestras de orina por comparación.

Ámbito clínico: en general, el personal sanitario recoge los datos habituales de ingesta de líquidos y volumen de orina y puede consultar los resultados de los análisis de sangre en cuanto a osmolalidad, concentración de electrolitos y hematocrito cuando sea necesario. Además, el personal de enfermería está capacitado para detectar variaciones más subjetivas del grado de hidratación como la sequedad bucal, la turgencia cutánea y la sed. No obstante, es importante destacar que todas estas mediciones pueden verse modificadas en condiciones patológicas y por ciertos fármacos y tratamientos.

Ámbito de los estudios de investigación: en este caso, hace falta un grado de precisión elevado y por este motivo debe utilizarse una combinación de varios marcadores del estado de hidratación. En investigación suelen utilizarse el volumen de orina y los marcadores urinarios y sanguíneos del estado de hidratación. Deben tomarse medidas apropiadas para normalizar el estado de hidratación de los sujetos antes de llevar a cabo una intervención con el fin de garantizar que todos se encuentran inicialmente en estado de normohidratación.

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